
Durante años, los departamentos de administración han gestionado contratos y pagos como tareas operativas, confiando en que la parte técnica (PRL, jefes de obra, producción) se encargaba de verificar que todo estuviera en orden.
Pero el escenario ha cambiado.
Hoy, firmar un contrato o autorizar un pago sin comprobar el cumplimiento documental de una subcontrata puede acarrear consecuencias legales directas para quien lo hace.
En construcción, donde la responsabilidad subsidiaria y solidaria es una realidad, y donde cualquier inspección puede revisar no solo lo técnico sino también lo administrativo, el área de administración se ha convertido en un punto crítico de control y protección legal.